En
El Cabo de la Sal
Brillaba un Sol de galleta,
sus naranjas Violetados
Llovían tricotando
hebras de luz en el
Estambre de un hola,
como desfibrilando el Mar,
en el aire palpitaban dos
Monhadas y una sola cara.
Y
Drapeé mis uñas con
el
Horizonte, EntregándOLAS
al vies del Mar.
Horizonte, EntregándOLAS
al vies del Mar.
La Sal
me concedió una huella
desnuda de roca batista.
En el sépalo a mi espalda,
entre el Coriandro,
una libélula me descosía
estos versos ovilla-Dos
al borne de mis besos
más adolecentes.
El Poeta de tus Zapatos
me concedió una huella
desnuda de roca batista.
En el sépalo a mi espalda,
entre el Coriandro,
una libélula me descosía
estos versos ovilla-Dos
al borne de mis besos
más adolecentes.
El Poeta de tus Zapatos
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